Bioeconomía para un futuro sostenible

Se calcula que para 2050 la población en el mundo llegará a una cifra aproximada de 9.000 millones de personas, pero los recursos naturales son finitos para abastecer todas sus necesidades. Esta es una de las razones por las que la bioeconomía está ganando importancia global. Esta actividad representa una nueva opción más sostenible para la industria y la economía en su conjunto.

10 julio 2017 |

En la región de Baden-Württemberg, al sur de Alemania, los paisajes y las atracciones culturales se entremezclan con un fuerte sector agrícola y forestal bien desarrollado, empresas altamente innovadoras en los sectores de la ingeniería mecánica y de plantas, empresas de biotecnología, proveedores de energía y alrededor de 440 empresas químicas. Esto hace el caldo de cultivo perfecto para que esta área, con capital en Stuttgart, lidere varios proyectos de bioeconomía, una disciplina que pretende ser una alternativa sostenible a los combustibles fósiles.

La bioeconomía implica el uso sostenible de recursos biológicos renovables para la producción de alimentos, energía y bienes industriales. Los expertos coinciden en decir que es mucho más que economía circular y que Europa necesita materias primas biológicas renovables para crear nuevos materiales y energía.

El gobierno de esta región alemana tiene su propia estrategia de investigación mediante la financiación de proyectos científicos y medidas estructurales, incluida la creación de una red centrada en el modelado de la bioeconomía.

En una primera parada en esta zona, que ostenta el título de ser la que más invierte en I+D de todo el país –con un 30% del total de patentes– y la que tiene una tasa de paro más baja, merece la pena detenerse a conocer su Programa de Investigación de Bioeconomía creado en 2014 por el Ministro de Ciencia, Investigación y Arte.

“En nuestra región de Baden-Württemberg hay una larga tradición de que los resultados de investigación estén muy vinculados al uso de componentes de la industria, que a su vez hacen grandes esfuerzos para hacer cada vez más investigación. Intentamos tener una cooperación constante y nuestros éxitos demuestran que es una buena idea”, dice Ulrich Steinbach, secretario de viceministros del Ministerio de Ciencia, Investigación y Arte de Baden-Württemberg en Stuttgart.

Un ejemplo de esta cooperación está en la de la Universidad de Hohenheim. Sus estudiantes desarrollan proyectos sobre biogás (esta zona cuenta con un elevado número de instalaciones de este tipo), lignocelulosa –una producción alternativa de recursos para nuevos materiales y servicios– y microalgas para su uso en la alimentación humana y animal.

En esta universidad conviven científicos en equipos interdisciplinares para analizar cadenas de valor, productos para el mercado y procesos biosostenibles. La producción de biomasa y la conversión al desarrollo de productos, así como el análisis de los aspectos económicos, ecológicos y éticos, es uno de los pilares fundamentales en su área de bioeconomía.

Microalgas y sus usos

Las microalgas son pequeños organismos fotosintéticos que viven en lagos, arroyos y océanos que pueden producir cinco veces más biomasa que cultivos energéticos clásicos. Debido a su composición específica también poseen un gran potencial para su uso en la alimentación humana y animal, al ser fuentes prometedoras de aminoácidos o lípidos.

Los investigadores esperan obtener resultados de nuevas cepas de microalgas y procesos optimizados para la producción de alimentos e ingredientes para piensos, así como nuevos productos y otros híbridos mediante la sustitución de proteínas y lípidos derivados de animales. Por último, pretenden crear estrategias para su uso en biomasa y en alimentos.

Materias primas renovables

Otro ejemplo de empresa de transformación de materias primas renovables basadas en la biocenomía es TECNARO. Esta compañía alemana desarrolla y produce sus propios bioplásticos y biocompuestos basados ​​en materias primas renovables y los comercializa en todo el mundo.

Sus clientes van desde la industria solar, a la construcción, el embalaje, la papelería, muebles, juguetes, instrumentos musicales y la industria de la moda.  En 2010, el grupo GUCCI lanzó el zapato de señora diseñado por Sergio Rossi "EcoPump" con el talón hecho de uno de los materiales desarrollados por TECNARO, para coincidir con el lanzamiento de la película ‘Home’ de Yann Arthus Bertrand, que trata de la necesidad de cambiar los hábitos de vida. Otras partes del zapato, como la suela interior, exterior y el envase, también se hicieron con materiales de esta empresa.



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