Panamá avanza en la elaboración de políticas ambientales

El Ministerio de Ambiente de Panamá trabaja por primera vez, en la elaboración de una Política Nacional de Costas y Mares de conjunto con varios actores implicados en esta temática.

19 febrero 2016 |

Según las autoridades, la estrategia encaminada a la conservación de estos sitios naturales también contempla el plan de manejo de los humedales del Golfo de Montijo, de importancia internacional.

A esto se suma la creación de un Plan de Manejo en la nueva área protegida en el complejo de humedales conocidos como Laguna Matusagaratí y el de manglares de David, en la occidental provincia de Chiriquí, anunció la directora nacional de Gestión Integrada de Costas y Mares, Zuleika Pinzón.

Aunado a estos esfuerzos, el presidente ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber, Jorge Arosemena, mencionó la instalación de una torre de monitoreo en los humedales de la Bahía de Panamá, la cual servirá para medir el carbono y otros componentes asociados a los efectos del cambio climático.

Los manglares de Panamá almacenan y absorben anualmente una enorme cantidad de carbono que depositan no solo en sus hojas y ramas, sino también en las raíces y en el suelo.

Sobre este particular, trascendió que con el objetivo de proteger esas reservas y determinar las cantidades de dicha sustancia, trabajan de manera conjunta Wetlands International, las autoridades nacionales y Conservación Internacional con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Justamente, el manejo adecuado de los sumideros de carbono resultan de vital importancia para la adaptación local al cambio climático.

Panamá posee poco más de mil 744 kilómetros cuadrados de zona de manglar y 39 humedales, de los cuales cinco tienen importancia internacional: San Pond Sak, en la caribeña provincia de Bocas del Toro; Golfo de Montijo, en Veraguas; Bahía de Panamá, en Panamá; Punta Patiño y Damani-Guariviara, ambas en Darién.

La implementación de estos proyectos de manejo responde a la importancia que tienen los humedales para los ecosistemas, la biodiversidad y el futuro de la humanidad, además de facilitar el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

Entre los factores que actualmente están asociados a la destrucción de los humedales y manglares destacan la sobreexplotación, contaminación y la falta de planificación del desarrollo urbano, industrial y turístico, además de las actividades agrícolas, ganaderas y acuícolas.

Deterioro que atenta contra el papel regulador de esos ecosistemas para la economía local, pesca, biodiversidad, reservorios de agua dulce y en la protección de las comunidades costeras ante desastres naturales como las inundaciones.

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