Mujeres rurales de AL son "invisibles, indispensables y sobreexigidas"

Las mujeres rurales en América Latina continúan siendo "invisibles, indispensables y sobreexigidas" pese a los avances en todos los ámbitos, afirmó hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

14 noviembre 2017 |


Durante dos días los participantes trabajarán con la mira puesta en reforzar los compromisos mundiales para acelerar la erradicación de este flagelo en todas sus formas, del trabajo forzoso, la esclavitud moderna y la trata de personas para 2030.

Temas como la consolidación del compromiso de las naciones en la lucha contra esta problemática serán debatidos por representantes de gobiernos, trabajadores y empleadores de las naciones invitadas al encuentro, organizado por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social argentino, con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo. La Conferencia se da en el marco de la Meta 8.7 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que establece la erradicación del trabajo infantil para el año 2025.

Un panel de alto nivel discutirá los cambios que definirán el trabajo futuro, propuestas para evolucionar las políticas y responsabilidades para garantizar educación para todos los niños y una transición sin problemas al mundo del trabajo, apuntaron los organizadores.

Paneles centrados en el estado de derecho y gobernanza, la protección social y la transición de la economía informal a la economía formal, las peores formas de trabajo infantil y empleo juvenil, la explotación comercial sexual o el empleo juvenil serán parte de los debates.

Se espera entre los oradores al activista de derechos humanos de la India y Premio Nobel de la Paz (2014) Kailash Satyarthi, quien ha encabezado el movimiento global para acabar con la esclavitud infantil y la explotación de los niños desde hace más de tres décadas.

Desde 1997 las naciones han compartido información sobre políticas y buenas prácticas, y se han comprometido a eliminar el trabajo infantil en la serie de conferencias mundiales celebradas en Oslo (1997), La Haya (2010) y Brasilia (2013).

Según estimaciones presentadas durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2017, se calcula que en la actualidad hay 152 millones de niños víctimas de trabajo infantil y 25 millones de personas en situación de trabajo forzoso, incluidos 5,7 millones de infantes.

"Aunque hemos visto mejoras considerables relativas a los derechos de las mujeres rurales en los países de América Latina y el Caribe, todavía existen múltiples obstáculos que hay que superar" para que las mujeres conquisten su autonomía, dijo la oficial de Género de la FAO, Claudia Brito, en el informe "Atlas de las mujeres rurales de América Latina", divulgado.

El documento analiza el estado de los derechos de las mujeres que viven en el campo, su seguridad alimentaria y nutricional, su desarrollo económico y sus retos y oportunidades.

La FAO denuncia que las mujeres rurales latinoamericanas tienen una sobrecarga de trabajo debido a la división sexual que existe y que las obliga a cuidar hijos, ancianos y enfermos, sin que además se reconozca este esfuerzo.

"La invisibilización del trabajo que realizan en el ámbito reproductivo, productivo y para el autoconsumo es otro factor clave que se suma al bajo acceso que tienen a los medios de producción y la menor calidad para la producción de las tierras que controlan", explicó la representante de la FAO.

Además, la participación de la mujer en la política es muy baja y su autonomía económica es muy limitada, agregó.

"No podemos olvidar la precariedad y temporalidad de los trabajos de las mujeres rurales, así como su bajo nivel de cobertura en los sistemas de protección social. Esto genera inseguridad económica. Tampoco podemos olvidar los múltiples casos de violencia contra ellas y cómo eso afecta a su desarrollo", comentó Brito.

Otro de los factores que no se le reconocen a las mujeres del campo latinoamericano es su rol fundamental en la transmisión del conocimiento, la memoria histórica de los pueblos y los saberes técnicos, como el manejo agroecológico, la selección de semillas o el uso medicinal de las hierbas.

Por eso, la FAO pide a los gobiernos de la región que garanticen su acceso a los recursos económicos en condiciones de igualdad y que valore las labores no remuneradas que realizan, como los ya indicados cuidados a los miembros familiares.

Además, el documento del ente supranacional destaca que las mujeres rurales latinoamericanas son "más pobres, más obesas y con peor seguridad alimentaria".

"El ritmo de reducción de la pobreza ha sido menor para las mujeres de América Latina y el Caribe que para los hombres. En 2014, por cada 100 hombres viviendo en hogares pobres en la región, había 118 mujeres", de acuerdo con el estudio.

El panorama que dibuja la FAO es aún peor si además del género se consideran aspectos étnicos.

Los ingresos de hombres no indígenas ni descendientes de afroamericanos son cuatro veces mayores que los de las mujeres indígenas, y dos veces mayores a los de las féminas afrodescendientes.

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