Las commodities ambientales y la financierización de la naturaleza. Entrevista con Amyra El Khalili

"La financierización de la naturaleza es la acción de volver financiero lo que es eminentemente económico. Eso porque la mejora de la calidad de vida también es una cuestión económica", propone la economista. Los monocultivos extensivos no deberían ser la única alternativa de producción brasilera. El movimiento económico que envuelve las commodities tradicionales excluye del proceso a los pequeños y medianos productores,

04 noviembre 2014 |

De acuerdo con el Ministerio de la Agricultura, durante el año de 2013 el agro-negocio brasilero llegó a la cifra record de 99,9 mil millones de dólares en exportaciones. Soya, maíz, caña o carne ganan los mercados externos en forma de commodities: estandarizadas, certificadas y atendiendo a determinados criterios y valores regulados internacionalmente.

Para la economista Amyra El Khalili, sin embargo, los monocultivos extensivos no deberían ser la única alternativa de producción brasilera. El movimiento económico que envuelve las commodities tradicionales excluye del proceso a los pequeños y medianos productores, extractivistas, ribereños y las poblaciones tradicionales. Sin grandes incentivos gubernamentales, sin inversión para alcanzar los elevados estándares de calidad nacionales e internacionales, o capacidad productiva para llegar a los mercados, se quedan siempre al margen del sistema.

Razonando con base en la inclusión la economista de origen palestino creó el concepto de commodity ambiental. En entrevista concedida por e-mail a la IHU On-Line, ella aborda la polémica de los créditos de carbono (una “comoditización de la contaminación”), cuestiona el suministro de créditos por Reducción de Emisiones por Deforestación (Redd) para el agro-negocio y describe el concepto inicial creado por ella. “Una commodity tradicional es la materia-prima extraída del ecosistema, que es manufacturada, estandarizada por un criterio internacional de exportación adoptado entre trasnacionales y gobiernos”. Por otro lado, la commodity ambiental “también tendrá criterios de estandarización, pero adoptando valores socio-ambientales y un modelo económico totalmente distinto.

Khalili, que durante más de 20 anos actuó como operadora de oro en el mercado financiero, relata que el término commodity es usado como una provocación. El concepto está en permanente construcción, pero actualmente representa el producto manufacturado por la comunidad de forma artesanal, integrado con el ecosistema y que no promueve impacto ambiental. La commodity convencional privilegia el monocultivo, los transgénicos y la biología sintética, con sus ganancias concentradas en los grandes propietarios. La ambiental es pautada por la diversificación de la producción agroecológica e integrada, y privilegia la asociación y el cooperativismo.

Amyra El Khalili es economista licenciada por la Facultad de Economía, Finanzas y Administración de São Paulo. Actuó en los Mercados Futuros y de Capitales como operadora de bolsa, con una cartera de clientes que iba desde el Banco Central de Brasil a la Bombril S/A y al Grupo Vicunha. Abandonó el mercado financiero para poner su tiempo y energía en el activismo. Es idealizadora del proyecto de la Bolsa Brasileira de Commodities Ambientales, fundadora do Movimiento Mujeres por la P@Z y editora de la Alianza RECOs (Redes de Cooperación Comunitaria Sin Fronteras). Khalili dicta cursos de extensión y MBA en diversas universidades, por medio de cooperaciones entre la red, entidades locales y centros de investigación. Es autora del e-book gratuito “Commodities Ambientais em missão de paz – novo modelo econômico para a América Latina e o Caribe” (São Paulo: Nova Consciência, 2009)

Descargar: http://lachatre.com.br/Amyra/commoditiesambientais.pdf

Entrevista:

IHU On-Line – ¿Existen diferencias entre la comoditización de la naturaleza y financierización de la naturaleza? ¿Cuáles?

Amyra El Khalili – Existen, pero una termina por interferir en la otra. La comoditización de la naturaleza es transformar el bien común en mercancía. O sea, el agua, que en lenguaje jurídico es llamada de bien difuso, deja de ser un bien de uso público para ser privatizada, para volverse mercancía. La financierización es diferente, es la acción de volver financiero lo que es eminentemente económico.

Eso porque la mejora de la calidad de vida también es una cuestión económica. Una región en donde las personas logran convivir con la naturaleza y tienen acceso al agua limpia, por ejemplo, ofrece un costo financiero mejor, donde se vive mejor y se gasta menos. Eso también tiene fundamento económico.

IHU On-Line – En el caso de la financierización de la naturaleza ¿Qué se encajaría en esa descripción?

Amyra El Khalili – Nuestra obligación de pagar por servicios que la naturaleza nos da gratuitamente y que nunca han sido contabilizados en la economía, como secuestrar el carbono de la naturaleza, por ejemplo. Los árboles secuestran el carbono naturalmente, pero para tener calidad de aire de aquí en adelante es preciso pagar para respirar. En esa lógica, quien respira precisa pagar el precio de aquel que contaminó, mientras este deja de ser criminalizado y recibe flexibilidad para no ser multado.

IHU On-Line – Tú fuiste la creadora del concepto de commodities ambientales, que es bien diferente de la comoditización de la naturaleza. ¿Cuál era tu propuesta inicial para el término?

Amyra El Khalili – Una commodity tradicional es la materia-prima extraída del ecosistema, que es manufacturada, estandarizada por un criterio internacional de exportación adoptado entre trasnacionales y gobiernos. Los pequeños productores, los extractivistas y ribereños, entre otros no participan de esas decisiones. El oro, mineral, no es una commodity mientras esté en la tierra, es un bien común. Se vuelve una cuando es transformado en barras, registrado en bancos, debidamente certificado con estándar de calidad evaluado y adecuado a normas de comercialización internacional.

La commodity ambiental también tendrá criterios de estandarización, pero adoptando valores socio-ambientales y un modelo económico totalmente distinto. El concepto está en construcción y debate permanente, pero hoy llegamos a la siguiente conclusión: la commodity ambiental es el producto manufacturado por la comunidad de forma artesanal, integrada con el ecosistema y que no promueve el impacto ambiental como ocurre en la producción de commodities convencionales.

La convencional (soya, maíz, café, etc.) es producida con monocultivo y la ambiental exige diversificación de la producción, respetando los ciclos de la naturaleza de acuerdo con las características de cada bioma. La convencional camina para la transgenía, para la biología sintética y geo-ingeniería; la otra camina para la agroecología, el permacultivo, la agricultura alternativa y de subsistencia, estimulando y valorizando las formas tradicionales de producción que heredamos de nuestros antepasados. La convencional tiende a concentrar el lucro en los grandes productores, y la ambiental lo divide en un modelo de asociación y cooperativista para atender a la mayor parte de la población que fue excluida del otro modelo de producción y financiación.

Brasil concentra su política agropecuaria en cinco productos de la pauta de exportación (soya, caña, ganado, pinos y eucaliptos). La comoditización convencional promueve la deforestación que elimina la biodiversidad con la apertura de las nuevas fronteras agrícolas. Nosotros somos productores de granos, pero no existe solamente esa forma de generación de empleo e ingresos en el campo. ¿Cuántos vegetales tenemos en Brasil? Piense en la capacidad de la riqueza de nuestra biodiversidad y lo que podríamos producir con la diversificación. Dulces, frutas, jugos, pulpas, tortas, plantas medicinales, infusiones, condimentos, aderezos, licores, bebidas, harinas, cáscaras reprocesadas y varios productos oriundos de investigaciones gastronómicas. Sin hablar de artesanía, reaprovechamiento de residuos y reciclaje. El medio ambiente no es estorbo para producir, todo lo contrario.

IHU On-Line – ¿Cómo es posible transformar en commodity algo producido de forma artesanal?

Amyra El Khalili – El término es justamente una provocación. En la commodity ambiental utilizamos criterios de estandarización revaluando los criterios adoptados en las commodities tradicionales. Por eso acuñé el término para explicar la “descomoditización”. Sin embargo, diferentemente de las convencionales, los criterios de estandarización pueden discutirse, necesitan intervenciones de quienes producen y pueden ser modificados. En las commodities ambientales, el excluido debe estar en el tope de este triángulo, pues los pueblos de las florestas, las minorías, las comunidades que manejan los ecosistemas es que deben decidir sobre esos contratos, criterios y gestión de esos recursos, una vez que la mayor parte de los territorios les pertenece por herencia tradicional.

Con el objetivo de estimular la organización social, cito un ejemplo de comercialización asociativa y cooperativa bien sucedida. Es el caso de los productores de flores de Holambra (SP). Además de producir con control y gestión adecuados a sus necesidades, la fuerza de la producción colectiva y el estándar de calidad han hecho con que su producto ganase espacio y reconocimiento nacional.

Hoy día hay flores de Holambra hasta en la novela de la Globo. Pero esa producción está todavía en el estándar de commodity convencional, pues ahí se mantiene el uso de defensivos agrícolas. Aún así logró adoptar otro criterio para decidir sobre la estandarización, comercialización y determinación de precios, liberándose del sistema de monocultivo. La producción de flores es diversificada, lo que hace con que el precio se mantenga por encima del costo de producción, generando lucro para sus productores.

Inspirados en el ejemplo de comercialización de la Cooperativa Agrícola de Holambra con el sistema de Subasta de Flores (Veiling), desarrollamos un proyecto de comercialización de las commodities ambientales, además de nuevos criterios integrados y participativos de estandarización con asociación. Sin embargo, el gobierno también precisa incentivar más ese tipo de producción alternativa y comunitaria. La Anvisa, por ejemplo, exige normas de vigilancia sanitaria y estándares de industrialización que hace imposible que las mujeres de Campos dos Goytacazes pongan sus dulces de guayaba en los supermercados brasileros (más allá de su ciudad). ¿Quién logra llegar a los supermercados para vender un dulce? Solamente la Nestlé, solamente las grandes empresas.

Y el cuestionamiento que se hace es justamente ese. Abrir espacio para que personas como las productoras de dulces puedan salir de la marginalidad del sistema económico. Que ellas también puedan poner su dulce en los anaqueles y que estos puedan concurrir con un dulce industrializado, con un precio que sea compatible con su capacidad de producción. No se trata de industrializar el dulce de guayaba, sino mantener un estándar artesanal de tradición de Dulce de Guayaba. Si no tenemos criterios para incluir esa producción que se hace al margen del sistema, ellas van a ser siempre espoliadas y no tendrán poder de decisión. Lo que se pretende es que sea creado un mercado alternativo y que ese mercado tenga las mismas condiciones, y que pueda, sobre todo, decidir sobre cómo, cuándo y qué producir.

IHU On-Line – El término commodities ambientales es a veces utilizado de manera distorsionada, como que haciendo referencia a las commodities tradicionales, mas aplicada a asuntos ambientales como los créditos de carbono. ¿De qué modo fue hecha esa apropiación?

Amyra El Khalili – Fue apropiado indebidamente por los negociantes del mercado de carbono. Ellos buscaban un término distinto de la expresión “créditos de carbono”, una palabra que ya denuncia un error operacional. Al fin y al cabo, si quieres reducir la emisión ¿por qué dar permisos para emitir? Contadores, administradores de empresa y personas del área financiera no entendían cómo se reduce emitiendo un crédito que entra en el balance financiero como activo y no como pasivo. Como el nombre créditos de carbono no está agradando personas que entienden del mercado, agarraron la expresión commodities ambientales para intentar justificar créditos de carbono. Porque en verdad lo que estaban haciendo era comoditizar y financierizar la contaminación y eso lo consideramos práctica de acoso conceptual subrepticio, cuando se apropian de las ideas ajenas, las vacían de su contenido original y las llenan con contenido espurio. Es importante señalar que ese “modus operandi” está ocurriendo también con otras iniciativas y temas como la cuestión de género y étnica. Banderas tan duramente conquistadas por años de trabajo y que nos son tan caras.

IHU On-Line – Los defensores de la Reducción Certificada de Emisión promovida por los Créditos de Carbono afirman que a pesar de que ese recurso ofrece a los países industrializados un permiso para contaminar, el gobierno establece un límite para esas transacciones. ¿Tú estás de acuerdo con tal afirmación?

Amyra El Khalili – Ese control tanto no se hace de manera adecuada que desde 2012 hay una polémica en el parlamento europeo de grupos que exigen que la Comunidad Europea retenga 900 millones de permisos de emisión autorizados después del mercado haber sido inundado por esos permisos (cap and trade).

Son permisos obtenidos por los órganos gubernamentales que han sido vendidos cuando la cotización de los créditos de carbono estaba en alta y ahora cayeron a casi cero.

Entonces en la teoría puede ser muy lindo, pero entre la teoría y la práctica hay una distancia oceánica. Y también hay lo siguiente: Aunque se tenga el control regional, a partir del momento que un título de esos va al mercado financiero y puede ser intercambiado entre países y estados en un sistema globalizado ¿quién controla un sistema de esos? Si internamente, con nuestros títulos, a veces ocurren fraudes y pérdida de control, tanto con la emisión como con las garantías ¿cómo se va a controlar algo que está migrando de un canto para otro? Es prácticamente imposible controlar volúmenes vultuosos de un mercado intangible y de difícil mensuración.

IHU On-Line – China y California planean utilizar los arrozales como fuente para créditos de carbono, lo que provocó una reacción de la comunidad ambiental con el movimiento No-Redd Rice. ¿En qué consiste el movimiento y por qué es contrario a este acuerdo?

Amyra El Khalili – El REDD, la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal es la compra de un título en créditos de carbono sobre un área de floresta que debe ser preservada. Se trata de un ejemplo más de financierización de la naturaleza, pues vincula la comunidad local a un contrato financiero en que esta se queda impedida de manejar el área por muchos años, mientras la otra parte del contrato sigue produciendo y pemitiendo contaminación del otro lado del mundo.

En el caso del arroz con REDD, sucede lo siguiente: con el entendimiento de que una floresta secuestra carbono, y que es posible emitir créditos de carbono sobre un área preservada de floresta, el argumento es que la plantación también secuestra. El transgénico incluso secuestra más carbono que la agricultura convencional, porque la transgenía promueve el crecimiento más rápido de la planta y acelera el ciclo del carbono.

Entonces, cualquier cosa que se plante en el monocultivo intensivo, como la caña o la soya, va también a secuestrar carbono. Y por eso el agro-negocio desea emitir créditos de carbono también para la agricultura. ¿Podemos decir que no secuestra? No, realmente secuestra, pero ¿y cuánto a los impactos ambientales?

El movimiento internacional contra REDD con Arroz se está posicionando porque eso presionará toda la producción agropecuaria mundial, poniendo los medios y pequeños productores, poblaciones tradicionales, pueblos indígenas nuevamente rehenes de las trasnacionales y de los impactos socio-ambientales que ese modelo económico excluyente está causando, además de afectar directamente el derecho a la soberanía alimentar de los pueblos, vinculando el modelo de producción a la biotecnología y a nuevos experimentos bio-geo-químicos.

IHU On-Line – El problema es que, si el crédito de carbono fue creado con el objetivo de disminuir los impactos ambientales, no se puede poner en un monocultivo que genera impactos de la misma forma la posibilidad de solución del problema ¿correcto?

Amyra El Khalili – Exactamente. Otra cosa importante es que, aún con el concepto commodity ambiental estando en construcción colectiva y permanentemente en discusión, hoy tenemos la seguridad de lo que no es una commodity ambiental. Ellas no son transgénicas, ni pueden ser producidas con derivados de la biotecnología – como biología sintética y geo-ingeniería. No son monocultivo, no se pueden concentrar en grandes productores, no causan enfermedades por el uso de minerales cancerígenos (amianto), no usan productos químicos, ni involucran contaminación o factores que puedan crear problemas de salud pública, pues esos elementos generan enormes impactos ambientales y socioeconómicos.

La producción agrícola, tal como se hace hoy, incentiva el productor a cambiar su producción conforme el valor pagado por el mercado. Entonces, si la demanda es de guayaba, solo se cultiva guayaba. En las commodities ambientales, no. No es el mercado, sino el ecosistema que tiene el poder de determinar los límites de la producción. Con la diversificación de la producción, cuando no es temporada de guayaba es de caqui, se no fuera caqui en la próxima zafra hay pequi y en la siguiente, sandía. Si empezamos a interferir en el ecosistema para mantener el mismo monocultivo durante los 365 días del año, vamos a generar un impacto gravísimo.

IHU On-Line – ¿Lo que es agua virtual y como ese concepto se encaja en la discusión de commodities?

Amyra El Khalili – Agua virtual es la cantidad de agua necesaria para la producción de las commodities que enviamos para exportación. En el Medio Oriente, o en otros países en crisis de abastecimiento, como no hay agua para la producción agrícola extensiva, la alternativa es importar alimento de otros países. Cuando se está importando alimento, también se importa el agua que este país gastó y que el otro dejó de gastar.

Lo que se defiende en nuestra línea de razonamiento es que, cuando exportamos commodities tradicionales (soya, maíz, ganado, etc.), se pague esta agua también. Sin embargo no se paga ni el agua, ni la energía o el suelo gastado por la producción de aquel monocultivo extensivo. La comoditización convencional, en el modelo que tenemos en Brasil hace 513 años es altamente consumidora de energía, de suelo, de agua y biodiversidad, y ese costo no está agregado al precio de la commodity. El productor no recibe este valor, pues vende la soya por el precio formado en la Bolsa de Chicago. Quién compra commodity quiere pagar barato, siempre va a presionar para que ese precio sea bajo.

IHU On-Line –También sobre el agua, si es en la escasez de los recursos que estos pasan a ser valorados como mercancía ¿cuáles las perspectivas de una crisis mundial en el abastecimiento hídrico?

Amyra El Khalili – Yo considero la cuestión hídrica la más grave y más emergencial en el mundo. Sin agua no hay vida, ella es esencial para la sobrevivencia del ser humano y de todos los seres vivos. La falta de agua es muerte inmediata en cualquier circunstancia. En Brasil no estamos libres del problema del agua. Mucha de esa agua está siendo contaminada con desechos de efluentes, defensivos agrícolas, químicos y con la eminencia de la exploración de gas de pizarra, por ejemplo, en que la técnica usada para fracturar la roca puede contaminar las aguas subterráneas.

Los investigadores y los medios dan énfasis muy grande para los cambios climáticos, que es la consecuencia, sin profundizar la discusión sobre las causas. Dan destaque al mercado de carbono como “la solución “, sin dar prioridad para la causa que es el binomio agua y energía. El modelo energético adoptado en el mundo colabora para esos desequilibrios climáticos, y quizás sea el más grande responsable entre todos los factores.

Nosotros somos totalmente dependientes de energía fósil, y en Brasil tenemos un doble uso del agua: para producir energía (hidroeléctricas) y para producción agropecuaria e industrial, además del consumo humano y de demás seres vivos.

Y ¿por qué es necesario producir tanta energía? Porque nuestro estándar de consumo es altamente consumidor. Seguimos barrando ríos y haciendo hidroeléctricas, y cuando barramos ríos matamos todo el ecosistema que es dependiente del ciclo hidrológico. Caso el binomio agua y energía se resuelva, también se resolverá el problema de la emisión de carbono. Cuando se resuelve la cuestión hídrica, recomponemos las florestas, las matas ciliares, la biodiversidad. El flujo de oxigeno en el ambiente y la propia naturaleza trabajarán para reducir la emisión de carbono. Si no atacamos las causas nos quedaremos circulando alrededor de las consecuencias, sin encontrar una solución real y eficiente para las presentes y futuras generaciones.

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